Una pérdida, un duelo

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¿Qué es un duelo? El duelo es la reacción normal que experimenta una persona tras la pérdida de un ser querido o de un objeto significativo.

Aunque cabe apuntar que hay muchas clases de pérdidas: perdemos a personas que hemos tenido y también perdemos personas o cosas que nunca hemos tenido pero hemos deseado.

En  el tratamiento psicológico del duelo algunos autores hablan de fases, otros de etapas o de tareas. El psicólogo William Worden habla de cuatro tareas que el individuo ha de realizar en un proceso de duelo. Estas tareas son: tarea I aceptar la realidad de la pérdida;  tarea II trabajar con las emociones derivadas de la pérdida; tarea III  realizar modificaciones internas, externas y espirituales y por último la tarea IV habla de recolocar emocionalmente al fallecido para seguir viviendo. Es importante matizar que este autor explica que las tareas no han de cumplimentarse de manera consecutiva sino que la persona puede estar en más de una tarea a la vez o bien pasar de la tarea III a la tarea I. Personalmente, me gusta trabajar el duelo con mis pacientes desde este modelo de tareas  ya que posiciona a la persona como activa en el camino que ha de realizarse en el duelo. Jorge Bucay en su libro “El camino de las lágrimas” cita a Freud para explicar que la elaboración del duelo es un trabajo, un trabajo que implica dolor. El trabajo de aceptar la nueva realidad.

Por lo tanto y aún a riesgo de parecer pesada, quiero incidir en la idea de que cuando una persona está elaborando un duelo es normal que esté un tiempo en dolor, cuidándose mucho a sí misma y siendo paciente con los síntomas de tristeza, apatía, ansiedad u otros síntomas normales de un proceso de duelo. Actualmente vivimos en una sociedad de espaldas al dolor y en ocasiones ocurre que se demanda al doliente rapidez para reengancharse a su vida tal y como era antes de la pérdida. Estos valores sociales pueden complicar procesos de duelo porque con las prisas que tenemos de  “estar siempre muy bien “se le quita el permiso al doliente de ir más lento, conectar con su dolor y compartirlo. Y es que, cuando alguien pierde algo o a alguien que quería mucho el tiempo va más despacito. Y es muy adaptativo que así sea para poder aceptar la nueva realidad.

Acompañar a una persona que está en duelo se trata de esto, de acompañarla, de estar ahí, de darle permiso para expresar su tristeza o su furia, o de ser paciente si de momento no quiere expresar nada. De no asustarnos cuando llore o cuando grite. En la elaboración del duelo es muy importante el apoyo social prolongado y paciente.

Worden dice que el duelo acaba cuando una persona puede volver a invertir sus emociones en la vida y en los vivos. En mi opinión esta es una muy buena definición de cuando un duelo termina porque no quita que la persona que ha perdido algo lo siga llevando en su corazón, solo que de otra manera. Antes de terminar envío un beso y un cariño para todas las personas que hayan perdido a algo o a alguien.

 

 

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