Aquí y ahora

En la actualidad la mayoría de las personas vivimos los días con una marcada agenda. Independientemente de la profesión que se ejerza, la dedicación del tiempo a tareas productivas, provechosas o rentables marca el devenir de los días. Después de una actividad viene otra y como si de un programa informático se tratase, nuestro cerebro está en todas las actividades del día a la vez  Parece que se nos ha educado con valores personales positivos relacionados con el control de todos los momentos del día y la previsión de posibles dificultades futuras.

Realmente esta forma de entender las horas, los días y la vida nos ayuda a tener la sensación de poder estructurar algo tan subjetivo como es el paso del tiempo. A diario escuchamos o nos decimos a nosotros mismos “estoy perdiendo el tiempo” o “hoy he aprovechado muy bien el tiempo”. Sin embargo, aunque tengamos la sensación de que teniendo la mente en un futuro próximo estamos controlando y previniendo contratiempos lo único que estamos logrando es funcionar con el piloto automático y pasar por los días de puntillas.

Con esto último me refiero a algo que está muy de moda en la actualidad dando muestra de ello los numeroso libros de autoayuda que versan sobre “el estar presente”, “el vivir una vida consciente” o “la importancia del ahora”. En la sociedad se ha despertado algo que anhela vivir con plenitud el día a día. No tener la sensación de ir corriendo detrás del tiempo y sí tenerla en respirar el bienestar de momentos cotidianos. Muchos lectores estarán pensando en su realidad diaria y esbozando una pequeña sonrisa se estarán preguntado cómo lograr algo así con jornadas laborales intensas y o con problemas personales agravados por la crítica situación económica. Ciertamente es difícil pero no imposible haciendo pequeños cambios mejorar nuestra salud psicológica.

Vivir con atención las experiencias en cada momento y observarlas desde el presente, es decir sin viajar a recuerdos del pasado o a preocupaciones futuras, puede ser un factor protector frente a la tristeza o la ansiedad. Algo tan sencillo como explica un proverbio zen “cuando como, como y cuando duermo, duermo”.

La definición de mindfulness o atención plena más utilizada en el campo de los  tratamientos psicológicos es la de Kabat Zinn (1990, 2003) que la define como la conciencia que surge de prestar atención, de forma intencional, a la experiencia tal y como es en el momento presente, sin juzgarla, sin evaluarla y sin reaccionar a ella. En mi consulta enseño y motivo a los pacientes a adoptar un estilo de vida que le permita no perderse la verdad de sus experiencias y vivir así de forma plena. Para lograr este objetivo practicamos la meditación Mindfulness ya que este entrenamiento formal enseña a nuestra atención a estar focalizada en el aquí y en el ahora y a saber volver cuando se marcha a cualquier contenido de la conciencia.  Cada vez más estudios científicos demuestran los efectos beneficiosos que ejerce la meditación Mindfulness en nuestra salud. Tecnica-de-meditación-vipassana-3

Dejo un enlace a la página de Vicente Simón con información y audios de meditaciones guiadas por él. Sin duda y desde mi punto de vista, una excelente manera de conocer y acercarse a la meditación Mindfulness y por tanto de dar los primeros pasos hacia la maravillosa experiencia que nos brinda cada día nuestro momento presente.

http://www.mindfulnessvicentesimon.com/audios

 

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